Mientras el agua
Laura Villegas Sernaitis trabajando una escultura de barro frente al mar

Laura Villegas Sernaitis

Nací en Pereira, Colombia, y crecí en Medellín. Desde joven inquieta, atraída al mundo invisible —tanto etérico como artístico—, encontré en las manos una manera de llegar a él. Mi curiosidad por la realidad, por ver a la gente como cuento, me llevó a formarme como maquillista para cine y televisión en Vancouver, Canadá.

Tras diez años trabajando en el medio, la búsqueda de coherencia me hizo reconsiderar el rumbo. Después del sacudón de la pandemia, con total inocencia, tomé clases de cerámica en la Ciudad de México —país al que el maquillaje me había llevado— y de manera inesperada, encontré una certeza.

Descubrí que lo que me atraía del maquillaje y de la cerámica era lo mismo: la vida, el tiempo y la relación entre quienes somos, cómo vivimos y dónde estamos. Actualmente vivo en Coatepec, Veracruz, lugar al que me trajo la tierra, donde continúo aprendiendo este oficio, trabajando con arcillas que recolecto y quemando en un horno de leña, en diálogo directo con el fuego.

Mi práctica me ha llevado a distintos territorios donde, al aprender de las personas que trabajan el barro, descubro otras maneras de relacionarse con la tierra. Sus técnicas, sus manos y las formas que hacen me muestran cómo cada lugar se expresa en su barro y cómo esas diferencias, al final, forman parte de lo mismo. Cada territorio transforma mi manera de trabajar y también mi manera de vivir, llevándome a preguntarme por mi propia tierra —mi cuerpo— y por mi relación con ella.

Veo la cerámica como una metáfora precisa de la vida; por eso la escritura acompaña mi práctica como otra forma de amasar y contener memoria.

Construcción del horno de leña en el taller de Coatepec